Os presentamos a “Pichiniqui” una iguana adulta macho de 6,3 kg que acudió a nuestra consulta con dos masas en la comisura labial. Tras su exploración y punción se identificaron como abscesos y fueron eliminadas recientemente mediante cirugía en nuestro centro.

     Los abscesos son acumulaciones de material purulento en los tejidos orgánicos que en reptiles terminan encapsulados por una capa fibrosa (fibrina) dura. Esta secreción purulenta es líquida en sus inicios pero se solidifica al cronificar. Podemos encontrar verdaderas “piedras” a diferencia de la consistencia líquida; más o menos densa, de esta secreción en otros animales como aves o mamíferos. Estos abscesos pueden aparecer en cavidades naturales (ej. Abscesos óticos en tortuga acuática) o en cavidades neoformadas (ej. Entre hueso mandibular y la musculatura, afectando a raíces dentarias, etc.) Es muy difícil que estos abscesos terminen drenando y desapareciendo por si solos siendo la cirugía la opción clínica indicada.

     Las causas principales para la aparición de estos abscesos bucales son las deficiencias alimentarias (ej. Hipovitaminosis) y la contaminación de heridas (ej. Por traumatismos causados por alimentos o cuerpos extraños, lesiones de ectoparásitos, restos de alimento que se alojan entre la mucosa y el diente, etc.)

     “Pichiniqui” presentaba 2 abscesos en la cavidad bucal; uno de ellos en mandíbula inferior derecha y otro en el maxilar izquierdo. Debido a su peso y su temperamento; las labores de exploración y manejo no resultaron nada fáciles; siendo muy importante un cuidadoso manejo para preservar la seguridad tanto del paciente como de las personas que la manipulamos. El principal riesgo lo supone su potente cola. Los coletazos son el principal modo de defensa de este reptil, pero no hay que olvidar sus giros sobre si mismo y su potente mordida. También es un riesgo para ella; ya que ante una incorrecta manipulación de la cola, la iguana puede protegerse desprendiéndose de ella. La estructura anatómica de la cola de la iguana, como la de muchos otros reptiles, está diseñada para “cortarse” a distintos niveles y poder huir de su captor si lo considerasen necesario. Si bien, es cierto que esta cola puede regenerarse, será de modo algo rudimentario y no alcanzarán el aspecto de la original. En una iguana macho adulta la cola puede suponer más de la mitad de la longitud total del animal.

     Una vez anestesiada se comprobó que los abscesos afectaban a gran parte del paladar además de a la mucosa de la rama mandibular inferior derecha. La intervención consistió en la extracción minuciosa del material purulento y la cápsula fibrosa, desbridado de los tejidos circundantes y desinfección con antimicrobianos de las zonas afectadas. Éstas suelen dejarse abiertas  (marsupialización) para permitir las posteriores curas y forzar una curación por segunda intención. De este modo, si bien el proceso es lento, nos permite un mayor control del proceso de cicatrización asegurándonos de que no quedan restos de pus que puedan desembocar en la formación de un nuevo absceso. El uso de antibióticos parenterales o vía oral también está indicado.

     Es muy importante recordar que la gran mayoría de patologías que presentan nuestros reptiles en cautividad están originadas por una deficiente alimentación o manejo. Cada reptil tiene unas necesidades muy específicas y antes de adquirirlos como mascota es muy conveniente contactar con un veterinario especialista en exóticos que nos asesore. Es vital comprobar si la mascota elegida puede adaptarse a nuestras necesidades y lo más importante…¡nosotros a las suyas!

14.11.07. Abceso boca iguana (3)