Antes de comenzar a trabajar con nuestro perro para que camine de forma correcta y de esta manera disfrutar de los paseos, debemos preguntarnos por qué el perro tira de la correa.

Hay varios factores, pero los más importantes son:

 

  • Muchos perros aprenden que la forma correcta de pasear por la calle es con la correa tensionada en todo momento. El caminar con correa no es un adiestramiento, es crear un hábito. En el animal se ha reforzado dicha conducta, el refuerzo es doble ya que el perro llega al lugar deseado y vence la tensión que le produce su dueño. Podríamos decir que el perro se siente orgulloso de vencer la tensión y cada vez realizará más esfuerzos por vencerla, nosotros tensionaremos más y recurriremos a métodos más aversivos, lo que puede llegar incluso al desmayo y pérdida de conocimiento del animal.
  • En los perros y también en nosotros existe el llamado “efecto de oposición”. Este es el efecto por el cual nosotros mismos nos tensamos y hacemos fuertes cuando sabemos que alguien nos va a empujar. En el perro ocurre también cuando realizamos algún modelado con manos para hacer que se siente y el animal se resiste, ese sería el efecto de oposición. Cuando un perro tira insistentemente de la correa es porque intenta vencer la oposición que le ofrecemos.
  •  Este hábito es fácil de adquirir y, como casi todos, trabajoso de eliminar. Si lo pensamos bien, el animal se tiene que sentir súper orgulloso de vencer nuestra fuerza y por lo tanto no va a dar su brazo a torcer tan fácilmente. Por este motivo es por lo que muchas veces vemos a perros paseando a sus dueños cuando debería ser lo contrario.
  • Por otro lado, toda la tensión, tirones y demás manipulaciones que realizamos con nuestros perros en la calle hacen que el animal vaya más nervioso y de esta forma más propenso a reaccionar de forma reactiva ante un estímulo, impidiéndole así que disfrute del paseo él y nosotros mismos.

 

Teniendo claros estos conceptos vamos a ver cómo hacer para que nuestro perro tire menos de la correa, y de esta forma disfrutar ambos de este momento tan importante. Lo primero y principal para mejorar este aspecto y cualquiera que esté relacionado con un perro es armarnos de paciencia, ser perseverantes y aplicar las pautas que aparecen a continuación de forma constante. En ningún momento utilizaremos la fuerza, ni collares de castigo o ahogo. Aparte de poder hacerle mucho daño a nuestro perro, no aprenderá nada, solo a temer el momento del paseo. En mis años de experiencia me he dado cuenta de que utilizar métodos aversivos para mejorar el momento del paseo, así como otros, son inútiles. En algunos perros, los más sensibles, pueden funcionar en un primer momento y cuando no exista ningún estimulo atrayente. En cuanto aparezca volverá a tirar sin considerar el daño que le puede producir. En razas con alta tolerancia al dolor son totalmente inútiles y lo único para lo que servirán será para hacerle daño, excitarlo más y empeorar el vínculo que nos une a ellos.

Utilizaremos herramientas respetuosas hacia el perro, indoloras y eficaces. Los arneses tipo “Easy Walk” y “Sense-ible” nos ayudarán a manejar a nuestra mascota de una mejor forma y a reducir considerablemente los tirones. Al final de este documento agrego un enlace donde se puede ver el mecanismo y funcionamiento de estas herramientas tan funcionales.

El animal deberá llevar una correa de al menos 1 ́8 m. Las correas demasiado cortas hacen que el perro tire con más ímpetu. Debemos dar la oportunidad a nuestra mascota que se relacione por medio de su olfato con el mundo. Si lo llevamos con algunas correas que existen en el mercado tipo muelle que no miden más de 40cm, las cuales están diseñadas para otros menesteres que no son el paseo urbano, lo más normal es que nuestro perro tire y vaya con un mosqueo considerable ya que no le dejamos hacer nada. Obviamente llevar a un perro con una correa de 2 metros no es una tarea sencilla y se necesita de práctica para manejarla de una forma correcta.

Cuando tenemos a nuestro perro con el arnés antitirones debidamente colocado y con su correa de 2m podemos empezar a crear el hábito de andar con la correa correctamente. Tenemos que tener presente que el paseo con nuestra mascota empezará en nuestro hogar. Si el perro consigue salir a la calle siendo presa de sus emociones, el paseo se convertirá en una pesadilla. Por lo que tenemos que enseñarle que solo conseguirá sus objetivos cuando este autocontrolado. No le pondremos el arnés si está nervioso, de igual manera que su correa. Tampoco saldremos por la puerta si se encuentra intranquilo. Se dará cuenta por si solo que las cosas agradables ocurren cuando está tranquilo. De esa forma saldrá más centrado a la calle. Para dicho menester sería aconsejable la ayuda de un profesional.

La idea principal es: vamos a llegar donde tú quieres pero de la forma en la que yo deseo. La forma correcta es sin tensión en la correa, en un nivel emocional medio y autocontrolado. Para ello tenemos que hacerle llegar el mensaje al perro que se aproximará a su objetivo pero sin tirones. Mostraremos al perro que cuando existe tensión en la correa no avanzaremos hasta que se elimine dicha tensión. Para un perro resulta muy duro permanecer parado y ese es un castigo suficiente. Si persiste en su actitud nos daremos la vuelta en sentido contrario. Es un proceso duro y tedioso pero necesario para disfrutar de los paseos con nuestra mascota.

En la calle estaremos siempre muy pendientes de nuestro perro y del ambiente que nos rodea, previniendo cualquier situación indeseada. Si vemos que se aproxima un estimulo que puede poner nervioso al perro o que el mismo perro puede ser un riesgo para alguien, acortaremos la correa, nunca enrollada en la mano: con la mano que tenemos libre la acortaremos dejándola a una longitud en la que el animal se encuentre controlado y no suponga un riesgo para los demás ni para él mismo. En cuanto pase el estimulo volveremos a darle toda la correa.

Intentaremos que la correa vaya lo mas suelta posible. Puede que este trabajo sea algo parecido a si nos apuntamos a clases de baile con nuestra pareja. En un primer momento estaremos descoordinados, nos pisaremos, pero poco a poco el binomio estará más coordinado y empezaremos a disfrutar del paseo. Por este motivo es conveniente que en un primer momento nos adecuemos un poco al paso del perro, esto no quiere decir que lo sigamos al ritmo que él marque en todo momento, pero sí es conveniente que se dé cuenta de que llega a los lugares de interés sin tensión y cuando esta se produce se realiza un corrección inmóvil, y en cuanto desaparezca la tensión seguimos.

Nosotros seremos quienes dirijamos el paseo. Es decir, marcaremos dónde vamos, cómo andamos, dónde va posicionado nuestro perro. Bien es verdad que en los primeros días de intervención tendríamos que adecuarnos al animal para que le llegara el mensaje. Todas estas decisiones las tomaremos nosotros. Al manipular al perro debemos hacerlo siempre con determinación pero sin brusquedad. Cuando se adecue a nuestras decisiones podremos dejarle libertad y tendrá todo el margen que le permite la correa para desplazarse tranquilamente. Nos lo tenemos que tomar como un pulso donde la paciencia, constancia y perseverancia serán nuestras principales armas.

Es muy positivo y saludable para el perro que vaya olfateando durante el paseo. Es preferible andar una hora y recorrer 100m olfateando que andar 3km a toda prisa y tirando del animal o tirando él de ti. Dejemos que nuestro perro explore el mundo con su olfato, que huela esquinas, hierbas y demostrémosle que eso nos gusta acariciándolo y reforzándolo.

Un truco que nos puede ayudar y que es muy útil sobre todo para perros muy reactivos o miedosos es situarse en paralelo al perro pegados a la pared. El animal no podrá ir hacia los lados ya que le es imposible y si tira para adelante lo pondremos de nuevo en paralelo a nosotros. No debe existir tensión en la correa. Pasados unos metros reforzaremos la conducta.

Siempre que el perro realice un buen tramo caminando de una forma aceptable reforzaremos la conducta, bien con caricias, halagos o con alguna recompensa en forma de comida. Es muy importante hacerle ver al perro que lo estamos recompensando por su buen comportamiento a la hora de caminar y no por otra cosa que él pueda pensar. Aconsejo practicar diariamente el paseo con correa. Esta actividad deberá ser realizada por todas las personas que decidan pasear al perro y, si alguna de esas personas no sigue este protocolo de trabajo el animal este nunca cesará en su empeño de tirar.

ENLACES:

Vídeo sobre la colocación del arnés Easy Walk:

Vídeo sobre el Arnés antitirones Sense-ible:

 

 

Articulo redactado por:  Nicolas Montes ( Adiestrador Canino)

 

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imagen: http://www.educamelo.com/